Etapa 14 - Sábado 16 de enero de 2010 | San Rafael > Buenos Aires
- Enlace 166 km
- Especial 206 km
- Enlace 335 km
Anécdotas
La campeona del mundo llega a pie
Camelia Liparoti no es de las que se quejan. La campeona del mundo de quads 2009, en rally raid, llegó ayer a la meta como pudo: empujada por chavales, algunos con el torso desnudo, otros con la camisa de La Albiceleste. “Para sonreír, es una anécdota, no una catástrofe”. A esta antigua esquiadora, actualmente fotógrafa y redactora para “Quad technique” y para “Quad 4”, le gusta ver el lado positivo de las cosas y no se deja desanimar nunca. “En una larga recta, un tramo fácil, en dos ocasiones, de repente nada. ¡Me quedo sin motor! Y las dos veces meto la tercera y me empujan. Y luego, a un kilómetro de la llegada, veo que no puedo avanzar”. Se ríe con ganas, se coloca las dos coletas, y Camelia, la reina de los quads, nos resume brevemente su segundo Dakar. “Cometí errores de navegación y caí a lo más bajo de la clasificación. Poco a poco he ido remontando, pero me hubiera gustado conseguir un buen resultado en alguna especial. No necesariamente ganar, pero llegar en un buen puesto”. Más cómoda en esta segunda participación, gracias a una fabulosa temporada 2009, Camelia solo ha llegado en una ocasión “en pedacitos” como dice ella. “Fue en Iquique. Realicé la gran bajada de noche. El PC de la carrera me decía que descansara, pero yo me sentía bien…”. Escuchamos un ruido familiar. La asistencia ha devuelto la vida al motor del quad, que ya no requerirá propulsión humana. Camelia se pone de nuevo el casco, un Lazer, decorado con motivos femeninos color rosa. “Me gusta. Es algo sensual. No hay que dejar de ser mujer, tampoco aquí. ¡Solo soy una pequeña mujer sobre un pequeño quad!”.
Trofeo Henri Magne otorgado a Wouter Rosegaar
Desde el año pasado, Nani Roma ha tomado la iniciativa junto con los organizadores del rally de otorgar un premio a un copiloto, por sus resultados en la pista o por su compromiso con esta función, poco reconocida, centrada en la navegación. El galardón lleva el nombre de Henri Magne, dos veces campeón como copiloto de Kenjiro Shinozuka (1997) y de Jean-Louis Schlesser (2000), que falleció en el Rally de Marruecos en 2006, donde compartía coche con Roma. “Sé que para Henri era importante defender el estatus de los copilotos y quería animar a los jóvenes a optar por este puesto como primera opción. Así que este año hemos decidido otorgar el premio a un joven copiloto de gran talento, como demuestra su 15ª posición en la general la víspera de la llegada”. El holandés es todo un ejemplo por precoz, puesto que, con 26 años, participa en su cuarto Dakar, con una tasa de éxito del 100%. Los años de diferencia con su piloto, Tonnie Van Deijne, no afectan en absoluto a su complicidad. Y la distinción que acaba de recibir al final del rally puede servir incluso para reforzarla: “Estoy muy sorprendido de haber recibido este galardón y, a la vez, me siento muy orgulloso”, confiesa sencillamente.
Califano ganador del último puesto
Christian Califano es un auténtico luchador. Después de haber dejado el Dakar de 2009 agotado y con puntos en la lengua, no ha dudado en volver para encarar el desafío de la edición 2010. Contagiado durante su dolorosa experiencia por el virus de la prueba, el antiguo jugador de rugby francés ha preparado el rally con un mentor de lujo, Cyril Despres. Ante todo, se ha armado de la humildad necesaria para afrontar la carrera. Pese a tener bien presentes los buenos consejos del bicampeón, “Cali” no se ha librado de dificultades durante el rally. En la víspera de la llegada, se ve aún avasallado por las dudas: “Hoy he estado a punto de abandonar dos veces, porque la etapa era todo menos fácil. En las dunas al inicio, me he encontrado atascado en la arena, incapaz de sacar la moto, de lo cansado que estaba. Durante una hora me he venido abajo, pero luego he retomado la carrera con nuevas fuerzas. Más adelante, la llanta de la rueda se me ha quedado atascada en un arbusto. Me ha parecido interminable el tiempo que he tardado en liberarla. Sé que ya no queda mucho, pero prefiero no pensarlo demasiado”. Al final del recorrido, el antiguo jugador de la selección francesa de rugby puede tal vez conseguir la distinción simbólica de ser el último corredor de la clasificación: “Por supuesto, la posición no es importante, pero sería estupendo que Cyril terminara el primero y yo el último. Si lo intentamos hacer adrede, seguro que no lo conseguimos”.


